Los zapatos de tacón son un “must have” en el armario de cualquier mujer actual. Son elegantes, marcan estilo, estilizan la figura y aportan a nuestras piernas un atractivo único. Pero los stilettos son aptos sólo para las más expertas. Para aquellas capaces de caminar con ellos con toda naturalidad y pasar muchas horas sobre ellos, ya que este tipo de tacón tiene siempre más de 8,5 cm. ¿Te atreves? Llevarlos supone un auténtico reto, pero hay muchas mujeres que han aprendido a manejarlos a la perfección, pudiendo hacer casi cualquier cosa con ellos, incluso bailar o correr.

Los stilettos son uno de los calzados de mujer más elegantes y exclusivos. Año tras año, vemos cómo diseñadores como Jimmy Choo, Manolo Blahnik o Christian Louboutin nos sorprenden con nuevos diseños que hacen que todas queramos comprar stilettos para lucirlos como se merecen en cualquier ocasión especial. Sin duda, ¡una decisión acertada para deslumbrar!

Y es que el stiletto es un zapato que simboliza mucho más que moda: es sinónimo de fuerza, poder y sensualidad. Un auténtico icono, el que mejor representa la feminidad en cada pisada y el que mejor estiliza nuestra figura, tanto de pie como sentada.

La curiosa historia del stiletto

Los zapatos de tacón alto no siempre han sido símbolo de feminidad. De hecho, durante buena parte de la historia han sido llevados por los hombres. Se sabe que ya en el Antiguo Egipto, tanto hombres como mujeres llevaban zapatos de tacón, pero es en el siglo XV cuando se hace casi imprescindible que el calzado masculino llevara tacones para poder encajar mejor los estribos al montar a caballo. Estos animales eran básicos para los desplazamientos, por lo que se buscaba la comodidad en las maniobras. De esta forma, los zapatos de tacón quedarían estrechamente ligados al mundo masculino, teniéndose de ellos una imagen viril.

La cuestión es que cuando se descubrió la capacidad de estos zapatos para estilizar la figura, personalidades como Catalina de Médici también quisieron lucirlos. Una moda que se extendió por toda la corte y donde cada modelo presentaba ligeras variantes en función de la persona que los llevara. Madame Pompadour, por ejemplo, llegó a tener una línea de tacones con su nombre.

No obstante, el stilletto como tal debe su nombre a su creador Giacomo Pirandelli, barón de Styletto. Una preciosa “tortura” a la que muy pocas mujeres han podido resistirse desde entonces y, sin embargo, lo más curioso es que no fueron diseñados para nosotras. Se trataba de un auténtico tacón de aguja pensado para las maniobras ecuestres. A finales del siglo XVII, las modas empezaron a  cambiar y los hombres comenzaron a llevar tacones más bajos y cuadrados. Del mismo modo que la vestimenta masculina iba perdiendo sus atributos femeninos, también lo fue haciendo el calzado. De manera que, para mediados del siglo XVIII, los tacones ya eran considerados como algo afeminado y vulgar por los hombres.

El resurgir del stilletto llegaría en la década de los 50 de la mano del legendario francés Charles Jourdan, quien definió con trazos lo que sería un tacón de acero y madera alto y fino, capaz de soportar el peso de la figura. Poco después, Roger Vivier, considerado como “el padrino del stilletto”, llevaría este mítico diseño a la fama, al unir sus creaciones al lanzamiento de la nueva colección de Chistian Dior.

Al mismo tiempo, en Italia, Salvatore Ferragamo, que contaba con una extensa y brillante trayectoria como zapatero de las estrellas más glamourosas del cine, creó una línea de tacones de 10 cm de alto con una estabilidad envidiable. Sus estudios sobre la física y la anatomía de la mujer aplicados a sus creaciones convirtieron sus zapatos en un producto sin competencia, capaz de revolucionar para siempre el mundo del calzado. Y es que, desde sus orígenes, el stiletto ha estado destinado a dejar su huella en la moda de muchas generaciones venideras. Un clásico que nunca falla y que se reinventa cada temporada para seguir conquistando nuevas tendencias, materiales y diseños.

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